domingo, 22 de agosto de 2010

Viaje al "País de la Rubia" (la cerveza Pilsen)

Vuelvo al teclado y la pantalla después de unas semanas de inactividad "bloggera", para contaros que acabo de regresar de un viaje a Praga con un grupo de amigos de toda la vida (de esos a los que sólo ves una o dos veces al año y aprovechas para darlo todo), y he de decir que ha sido un viaje muy divertido y recomendable en casi todos los aspectos...

Antes de nada las presentaciones, aquí estamos el “Quinteto Calavera” (en realidad somos un sexteto, pero hubo una baja de última hora, con lesión muscular, como los futbolistas), comentando la jugada en una terraza praguense:



Centrándonos en los aspectos “turístico-gastronómico-culturales” del viaje, hay que comenzar por reconocer que la ciudad es muy bonita y atractiva, con mucha historia en sus calles y edificios y un aire “imperial”, pues por algo fue una de las antiguas capitales del Imperio Austro-Húngaro, y la verdad es que se nota, es una delicia pasearla.

Para muestra unos botones:

La inmensa Plaza de San Wenceslao, centro vital de la ciudad y donde se han sucedido tantos hechos históricos, especialmente en el Siglo XX, con revoluciones varias (unas sofocadas con tanques y otras más suaves, “de terciopelo” dicen):







La Plaza del Ayuntamiento Viejo, en el centro histórico y la de la típica foto turística:



El Castillo de Praga, antiguo centro de poder político y religioso del país, que vigila toda la ciudad al otro lado del río Moldava:



Y el archi-visitado y fotografiado Puente de Carlos IV, el otro gran icono de la ciudad, con muchas estatuas y siempre atestado de turistas:



Por cierto, que en una iglesia cercana al puente fuimos a un concierto de música clásica (Vivaldi, algo suave, que hay que hacer el cultureta pero lo justo), y es que en Praga tienes conciertos (sobre todo de música clásica, y de jazz también) todos los días, no sólo en auditorios y teatros sino sobre todo en las iglesias, y hay una oferta muy amplia.

También hay que decir que es una ciudad bastante segura y en la que puedes pasear a las tantas de la madrugada sin peligro alguno, aunque algunas señales (acojonantes, ciertamente) puedan indicar lo contrario:



En cuando al “comercio” y al “bebercio”, la comida es bastante buena aunque poco variada y muy contundente, basada en la carne (sobre todo de cerdo), las patatas y las coles, con lo que nos tememos que los niveles de colesterol y de triglicéridos nos habrán subido peligrosamente…:



Pero hay que comprender que cuando se tienen unas cervezas (aquí las llaman “Pivo”) tan cojonudas (en Bohemia -actual República Checa- se inventó la cerveza “Pilsen” –la cerveza rubia- y es el país en el que más litros se consumen per cápita, casí 160 litros/año, el doble que en España; de ahí que le llamen “el País de la Cerveza”) lo importante es llenar el estómago para poder beber sin problemas; un día nos dimos una panzada en plena calle, a base de salchichas y jamón asado a la leña (ambos deliciosos):



En definitiva, una ciudad histórica, con porte imperial (plazas muy grandes y mucho palacio y teatro de la época del Imperio Austro-Húngaro), y que cuarenta años de realismo socialista respetaron en gran parte en el centro de la ciudad, aunque a las afueras no tanto... En esta foto se puede ver alguna obra cumbre de la arquitectura moderna checa y el contraste con el casco histórico:



Otro capítulo curioso del viaje fue una excursión a una antigua ciudad minera llamada “Kutná Hora” (ni idea de lo que significa), mucho menos turística aunque con un casco histórico interesante, y en la que pudimos encontrar algunas estampas decadentes de la antigua etapa comunista, además de unos precios más bajos que en Praga:







Incluso encontramos hasta… ¡Un colegio de los Jesuítas! Se ve que sobrevivieron incluso a la etapa comunista, haciendo buena la cita de Balzac de que “La policía y los jesuitas tienen la virtud de no abandonar jamás ni a sus enemigos ni a sus amigos”.



También hay que señalar que el idioma es ininteligible (hasta el alemán parece fácil cuando escuchas el checo), aunque todo el mundo habla algo de inglés y algunos también chapurrean castellano; y que la ciudad y el país se han pasado con armas y bagajes al capitalismo y los precios sobre todo en Praga van subiendo (aunque todavía es un país asequible para los “ehpañoles”); de hecho nos chocó que casi toda la gente joven con la que hablamos sólo pensaban en hacer pasta, sin más, “a machete”; si les escuchase Milton Friedman lloraría de alegría…(de hecho él era de familia de húngaros, vecinos de los checos).

Como otro ejemplo curioso de la privatización de sus empresas públicas hay que señalar que la Telefónica checa ha sido comprada por Telefónica (si, si, nuestra Telefónica), lo cual como diría Sabina, queda más exótico que “un torero al otro lado del telón de acero”:



Sin embargo los viajeros de este viaje, maduritos interesantes que ya vamos para antiguos, estábamos un poco nostálgicos de la estética de la era socialista y no nos resistimos a hacernos esta foto:



Pero bueno, una vez cumplidos los mínimos culturales del viajero, la verdad es que lo que más nos gustaron fueron las otras vivencias e impresiones del viaje, lo realmente interesante, la otra Praga que fuimos descubriendo cuando salíamos de los circuitos turísticos y sobre todo cuando caía la tarde y amanecía la noche…



Había unos garitos muy bien montados y con bastante ambiente a pesar de que nosotros salimos entre semana, y no sólo en el centro sino también en los barrios, al menos en el que estuvimos nosotros alojados.

Uno de ellos al lado del hotel se llamaba “Tiki-Taki”, y a pesar de estar en un barrio cerraba a las 6 de la mañana cada noche; mirad la decoración tropical del antro, nada “centroeuropea”:



El “Tiki-Taki” fue nuestra perdición pues cada noche, cuando ya íbamos de retirada y volvíamos al hotel, al final siempre picábamos y nos tomábamos la última, por lo que todos los días llegábamos de día a dormir, con el consiguiente descojono del señor de la recepción…

Una cosa que nos llamó bastante la atención es la afición de los checos al “Jacks Daniel´s”, era la copa estrella en todos los Pubs:



Por último, en esta foto de promoción de la cerveza checa se pueden apreciar juntas las dos típicas rubias del país: la camarera, una típica eslava centroeuropea en todos los sentidos, y la pedazo de jarra de cerveza Pilsen que se está bebiendo como una cosaca:



En fin, para los 5 viajeros ha sido un viaje muy satisfactorio en todos sus aspectos, en el que además hemos compartido charlas, intimidades, vivencias, siestas, juergas, etc. Y hemos cargado las pilas.

Os lo recomiendo a todo el que quiera cambiar de aires y conocer un país diferente de la “Vieja Europa”, donde podrá sacar muchas fotos, pasear entre piedras llenas de historia, aumentar el nivel de alcohol en sangre y de colesterol y triglicéridos en vena..., y desconectar un poco de las latitudes mediterráneas…

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