sábado, 29 de mayo de 2010

La estética ante todo

He vuelto a ver una de mis peliculas de culto, "Reservoir Dogs", para mi la mejor de Tarantino y una obra maestra, hecha con cuatro duros (como casi todas las obras maestras).



Desde que la ví por primera vez en 1993 he sido un fan de esta película: de su original guión dando continuos saltos en el tiempo, de la estética siniestra y setentera, de la tensión que se consigue desde las primeras imágenes de la huida y la llegada a la nave industrial y que se prolonga creciente durante toda la película, de su banda sonora, por no hablar de los primeros 5 minutos de película, con esa conversación surrealista sobre el mensaje oculto de las canciones de Madonna mientras desayunaban antes de ir a atracar el banco…

Y es que en mi opinión Tarantino dejó el listón muy alto en esta su casi ópera prima, listón que ha ido rebajando poco a poco conforme se incrementaba el presupuesto de sus películas posteriores… Pero esa es otra historia.

Pero lo que quería comentar es que a pesar de que esta película no fue un gran éxito de taquilla cuando se estrenó (sólo después de éxitos taquilleros posteriores "Tarantinianos" fue redescubierta pero sin llegar a ser una película conocida por el gran público), sin embargo tanto su banda sonora como su estética ha perdurado en el tiempo y aún hoy oímos los temas principales de la película (todos temas de los 70), y la uniformidad de los atracadores, esos trajes negros con camisa blanca y gafas de sol, han sido después recurrentes en películas, programas de televisión y en la publicidad.

Al final, como ocurre tantas y tantas veces, lo que más perdura no es la esencia sino la estética, los símbolos, el envoltorio, la parafernalia… Al final de “Reservoir dogs” ha perdurado no la trama ni los diálogos, no las esencias cinematográficas o del guión, ni las interpretaciones de los actores, ni siquiera la combinación entre tensión y humor negro tan innovadora en su tiempo, sino los iconos visuales y sonoros: la imagen de los atracadores cuando salían de la cafetería y caminaban por un callejón, todos ellos elegantemente vestidos de impecable negro y con gafas de sol, con aspecto de "duros", mientras sonaban los acordes de “Little green bag” y de “Hooked on a feeling”…

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domingo, 23 de mayo de 2010

Cañas, tapas y cafelitos

¡ Por fín un domingo primaveral y soleado !

Después de un invierno largo y duro "casi como los de antes" que diría mi madre, y en el que incluso llegó a nevar en la playa de Barcelona, hoy por fin ha salido un día de esos en los que te apetece ir a dar un paseo por el centro o por el parque, y después rematar la mañana tomándote unas cañitas bien tiradas con unas olivitas, unas bravas o unos boquerones, en una terracita del barrio.



Este es uno de los pequeños grandes placeres de la vida, en mi opinión, junto con el café de media mañana para hacer una pausa en la oficina... Esos placeres por los que tanto se nos critica en los medios económicos anglosajones y germánico-nórdicos, y por los que, con cierto aire de superioridad y paternalismo, se nos acusa de ser poco productivos, etc. Sin embargo, los critican por desconocimiento, como ya pasaba antes con la siesta, era algo muy tercermundista hasta que vinieron a veranear y la conocieron, y ahora la practican más ellos que nosotros (con nuestros modernos horarios europeos que nos dejan apenas una hora para comer... Vamos progresando).



Si p. ej. los ingleses dejasen de tomarse por la mañana el café-matarratas de máquina, de pié y a toda prisa, y se bajasen con los compañeros a tomarse un café bien puesto con su tostada, su pincho de tortilla o su montadito, mientras despotricas a gusto y entre risas del jefe y de los compañeros o comentas el partido de ayer o los planes de vacaciones, pues luego afrontarías de mejor humor el resto de la jornada laboral...


Y si p. ej. los alemanes dejasen de hacer todo con prisas y probasen el placer de bajarse a la una de la tarde a tomarse una cañita bien fresquita y una tapita, seguro que se les abría el apetito y luego disfrutaban más del codillo, de la frankfurt, etc. Y de los americanos y sus hamburguesas de plástico engrullidas en 5 minutos en la calle ni hablamos... ¡ Que prueben a irse de tapas y sabrán lo que es disfrutar comiendo ! Y ya se sabe, si comes bien luego la tarde se hace más llevadera incluso en la oficina...

Y todo esto podían apuntárselo también en Barcelona algunos conciudadanos míos, que de tanto ir de "europeos" por la vida (un europeismo mal entendido, ahora que los europeos se "mediterrianizan" cada vezmás) al final cuesta encontrar terracitas fuera de las zonas turísticas...

Bueno, os dejo que me voy de cañas.

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jueves, 6 de mayo de 2010

¿Escapar a Yuste?



El año pasado visité Yuste, en el norte de Extremadura, el famoso retiro de Carlos V cuando abdicó en su hijo Felipe II, un lugar alejado de todo, en medio del bosque, lejos del mundanal ruido... Y me gustó.

Poco después estuve cumpliendo uno de mis viajes soñados desde la adolescencia: fui a la isla de El Hierro, posiblemente el lugar más remoto de España y uno de los más remotos de Europa (a 3.000 kilómetros de Barcelona, donde vivo), una isla muy montañosa, volcánica y sin playas en pleno Atlántico, sin ciudades y medio despoblada (pocos habitantes, pero muy amables), con pocos turistas (a pesar de estar en las Canarias)... Y me enamoré del lugar, un paraíso natural en medio del océano, no me defraudó en las enormes expectativas que tenía sobre ella.



Y hace poco encontré en Internet un reportaje sobre pueblos abandonados en zonas remotas que están siendo repoblados por urbanitas que reniegan de la ciudad y huyen al campo, centrándose en tres pueblos del Pirineo Aragonés (Artosilla, Ibort y Aineto, pioneros en España en las iniciativas de repoblación rural)... Y me interesó.

Me preocupa esta tendencia que tengo últimamente a encontrame perdido y sin saber qué pinto en la oficina y en la ciudad, y a encandilarme por los lugares aislados, remotos, lejos de lo que llamamos la civilización, el bullicio y la modernidad... Y sin embargo, no soy de pueblo ni he pasado mi infancia en el campo, y probablemente no aguantaría mucho tiempo en un lugar así...

¿Estaré queriendo huir o escapar? ¿De qué o de quién? ¿Por qué?

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lunes, 26 de abril de 2010

Ávalon



Esta fin de semana he cenado en un restaurante de Barcelona llamado Ávalon, y si he de ser sincero lo elegí por el nombre, que me sugería leyendas artúricas, islas lejanas... El restaurante en sí no tenía una decoración medieval o mágica, sino que era uno más de los lugares "de diseño" tan en boga en esta ciudad (y en otras). Sin embargo, la elección me desveló mi verdadero estado de ánimo, el deseo de huida de la realidad, de evasión...

Consultando en Wikipedia (ese nuevo oráculo internetero), dice lo siguiente:

"Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. El mismo nombre del lugar derivaría de la palabra celta abal, manzana. (...) Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. (...) Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano.".

Desde luego, no es que quiera morir y ser enterrado por alguna Morgana en algún Ávalon, prefiero las experiencias vitales y no mortales... Pero ¿qué tal si alguna Morgana me llevase lejos, a alguna isla lejana, y las brumas nos escondieran de la realidad?

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miércoles, 14 de abril de 2010

Amsterdam, al fín



Hace unos días he saldado una cuenta pendiente que tenía desde hace muchos años: por fín he visitado Amsterdam, y a pesar de que con los años la tenía un poco mitificada, la verdad es que no me ha decepcionado.

Y no por lo evidente, pues me lo esperaba: su Barrio Rojo con el "mercado de la carne" en sus escaparates, sus canales y casas flotantes, sus miles de bicicletas por todas partes (a veces no entiendo cómo encuentran su bici en esos aparcamientos de miles de bicis juntas), sus peculiares casas de ladrillo estrechas y altas, su enorme Estación Central, la casa de Anna Frank, los Coffee Shops, el Museo Heineken (yo que siempre pensé que era una cerveza alemana), esas mujeres holandesas tan altas como yo... Todo eso ya lo conocía por la tele o de oidas, y en general ha respondido a las imágenes e impresiones que ya imaginaba.



Pero lo mejor ha sido el ambientillo general de sus calles: esas muchedumbres de jóvenes de todas partes por la calle a todas horas, esas calles tan llenas de todo menos de coches (otra grata sorpresa de la ciudad), esos tranvías que pasan cada poco (con su peculiar campana) y te llevan a cualquier parte en 10-15 minutos, esos olores a comidas rápidas para llevar, y esa sensación de que subido a una bici ya eres uno más. En definitiva, ese ambientillo general que te hace añorar cuando eras estudiante y pensar que cómo no hice un año de Erasmus en esta ciudad del caos organizado y del desorden dentro de un orden...

Y entonces me dí cuenta de que uno va ya para antiguo...

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lunes, 15 de marzo de 2010

La vida es puro teatro


Sin que sirva de precedente, hoy voy a hacer publicidad de un Teatro en Barcelona que siempre arriesga con su oferta alternativa, a ratos pelín transgresora, y que no ha caido demasiado en la corriente subvencionada de nuestra cultura y culturilla patrias y sigue viviendo, básicamente, de vender entradas: el Teatreneu [ calle Terol, 26, Metro Joanic, http://www.teatreneu.com ].

Ubicado en una calle peatonal del coqueto y divertido barrio de Gràcia de Barcelona, es un pequeño teatro que aparte de eso (teatro, con 3 salas) tiene además un curioso bar-cafetería-racionería-torradería donde puedes picar algo (4 euros el plato, y raciones abundantes) y tomar copas a precios no abusivos mientras ojeas libros que huelen a rancio y que se reparten por estanterías por todo el local.

Pero a lo que vamos: aunque tiene el marchamo de alternativo y ponen prácticamente de todo, no hay únicamente obras de autores eslovacos impronunciables ni lo último en el existencialismo japonés de la post-guerra o del mimo hablado, sino que de hecho su oferta básica está muy consolidada: los Monólogos 10 y la improvisación de PlanetaImpro, y llenan casi cada tarde-noche, a precios de otra época (si lo sacais por internet, 10-11 euros casi siempre). Risas aseguradas y humor inteligente en ambos casos. Y luego podeis seguir la ronda en otro clásico del barrio que está justo al lado: Bodega Canigó, ambiente con solera y copas a precios populares; y a tiro de piedra, los también míticos cines Verdi y Verdi-Park, para los fanáticos de la VOS (aunque yo personalmennte sigo prefiriendo un buen doblaje, poco políglota que es uno).

Así que si sois de Barcelona o andais por estos lares por cualquier circunstancia de ocio o negocio, no lo dudeis, merece la pena salir una noche de la clásica ruta turista por el centro y acercaros a Gràcia y al Teatreneu, seguro que cuando menos no os decepcionan.

Bueno, ¿y por qué esta cuña publicitaria? Pues porque este fin de semana estuve por allí una vez más, porque alucino con la capacidad de improvisación y con el valor de vivir de la farándula de esta gente en estos tiempos de oficina y ordenador, porque soy egoista y quiero que sigan en la brecha para que pueda seguir viéndoles... Y porque se lo merecen.

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domingo, 7 de marzo de 2010

Millennium



Este fin de semana se ha estrenado en los cines españoles la tercera parte de la trilogía Millennium, y en la prensa he estado leyendo críticas positivas y negativas a las películas, pero sobre todo a las novelas suecas de Stieg Larsson... Y como suele gustar en la prensa del ruedo ibérico, casi todas ellas son exageradas (para bien o para mal)... Desde que son obras maestras comparables al Quijote, hasta que son noveluchas sin fuste comparables a las novelas de Corín Tellado (con todos mis respetos hacia esa señora, que inició en la lectura a muchos españoles) y que solo leen los iletrados... Así que ahí va mi opinión al respecto:

Yo he de confesar que me he leído las 3 novelas, y que me enganché desde la primera, por lo que me terminé las 3 en menos de mes y medio (2.100 páginas), y me gustaron bastante, la verdad, sobre todo la primera, aunque no sé si son "la novela del siglo", ni si son comparables al Quijote (que también me he leido, y me gustó pero sin pasarse, que en este país como no digas que has leido el Quijote y que te pareció una obra maestra, te crucifican). Y en cuanto a las películas, iré a ver la tercera, a mi la primera me pareció bastante buena (de hecho la ví antes de leer las novelas, fue mi enganche a la trilogía), y la segunda me decepcionó algo... un poco lo que me pasó con los libros, para mi el mejor fue el primero (que tal vez no hubiese necesitado una trilogía), y el peor el segundo (un libro de transición hasta el desenlace del tercero).

Pero a mi lo que más me ha impactado de las novelas es que con la visión que dan de ciertos pasajes oscuros de la política y la sociedad sueca, desmitifican -tal vez por primera vez- la imagen de supuesto paraíso del bienestar y de la alta tecnología que suele proyectar Suecia en el mundo: una sociedad "ideal" y "envidiable", un "paraíso de la igualdad y de los servicios sociales", y con sus multinacionales, su alta tecnología y sus grupos musicales de éxito, y descubren que un país que en muchos sitios teníamos como "casi perfecto", pero que resulta que, como en otros lares, tiene sus pros y sus contras y dista de la perfección, de hecho muestra muchos defectos y males típicos de latitudes más mediterráneas...; supongo que en ese país la novela habrá impactado bastante y que incluso parece ser que a sus políticos no les entusiasme la nueva imagen que se está proyectando...

Pero así es la vida, y parece que Suecia no es sólo Abba, nieve, veraneantes, Ikea, Tetra Brick, Volvo, Saab, Ericsson...

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