martes, 13 de septiembre de 2011

Crónicas Bálticas (3): Bajo el "Síndrome de Estocolmo"


Hace unos días hicimos una escapada a Estocolmo, la famosa capital de los suecos (y de las suecas), y la verdad es que he vuelto con el síndrome homónimo. Y es que ya nada más bajarte del avión te das cuenta de que estás en un país "de primera": una terminal de aeropuerto funcional, con lo necesario y nada más, es decir, economizando recursos (no como las fastuosas e hipertrofiadas terminales de Barajas y de El Prat), pero eso sí, con un tren muy cómodo y rápido (a 210 km/h y decorado al estilo "Ikea") llamado "Arlanda Express" que te deja en el centro de Estocolmo en 20 minutos clavados (y el aeropuerto de Arlanda está a más de 50 kilómetros) y con una salida directa a la calle sin tener que pasar por el vestíbulo central de la estación... Vamos, que ya te vas dando cuenta que estos suecos son como los muebles de Ikea, económicos y prácticos en todo. Eso sí, el tren en cuestión vale unos 28 euros al cambio -los suecos no tienen euros, siguen son sus coronas, 1 euro equivale a unas 9 coronas- (aunque compensa porque el taxi vale el doble y tarda más, y el autobús vale menos pero tarda más aún).

[Así que ya desde el principio empiezas a ver la otra cara de la moneda en Suecia: un país de primera pero donde está todo carísimo, muchas cosas al doble de precio que en España. Preparad la cartera porque es una ciudad cara, pero bueno, ya se sabe que la calidad tiene un precio...]

La ciudad en sí es una gozada, pues está edificada en varias islas, con lo cual tienes el mar siempre a mano, y con aguas tan limpias que la gente se bañaba tranquilamente (de lo fría que estuviese ya no digo nada), y también vimos pescar un salmón en pleno centro de la ciudad.

Y la arquitectura es una curiosa mezcla entre zonas clásicas-históricas y zonas más modernas y funcionales, pero en una curiosa armonía que se puede resumir en la vista desde una terraza de Gamla Stam (la isla donde está el centro histórico de la ciudad):



La vista es la del barrio Södermalm, una mezcla de edificios clásicos y modernos con luces de neón, etc. con los trenes y el metro pasando por los puentes constantemente (os resultará familiar a los que hayais leido los libros de Millenium o visto las películas basadas en los mismos, pues varios protagonistas vivían en este barrio).


Y estando en un archipiélago es una ciudad muy bonita y diferente de otras, con una luz muy especial, y con una estructura singular: tiene la isla-parque, la isla de los museos, la isla-casco antiguo, la isla-parlamento, la isla-albergue..., de hecho uno de los albergues juveniles de la ciudad es un velero atracado en una isla cerca del centro histórico y de la isla de los museos, el "STF Hostel Af Chapman", realmente original y curioso, muy recomendable porque no es caro y está realmente céntrico.


Y también hay una isla llena de barcos usados como casas permanentes, curiosísimo, me gustó mucho. En general ves muchísimos barcos de todo tipo por toda la ciudad, lo cual es otra cosa que la hace diferente.


Una forma curiosa de ver la ciudad es coger un barco panorámico (cosa que hicimos, hay que "turistear" un poco). Pero a pesar de tanta isla la verdad es que se puede recorrer a pie casi todo el centro de la ciudad, porque tampoco es demasiado extensa, así que del transporte público no os puedo contar demasiado porque no lo utilizamos en todo el fin de semana (salvo el tren del aeropuerto que os comenté antes), pero sí vimos que todos los autobuses eran de "bio-gas", que había estaciones de metro por todas partes, y que también había "ferries" urbanos entre algunas islas. Nos dijeron que era muy eficaz, pero eso si, muy caro (el billete de un viaje vale unos 4 euros al cambio).

Pero además de pasear la ciudad la recirrimos en bici: alquilamos una bici para recorrer la ciudad (además nos hizo un tiempo muy bueno). El Ayuntamiento de Estocolmo tiene un servicio de alquiler de bicis, "Stockholm City Bike", muy parecido al del Bicing de Barcelona (de hecho lo gestiona la misma empresa, con lo que las bicis son idénticas solo que en vez de rojas son negras), aunque está pensado también para el turista y tienen una tarjeta de 3 días por unos unos 18 Euros, muy razonable.

Por poner un pero, el servicio finaliza a las 10 de la noche (aunque puedes devolverla hasta la una), y el sistema de pedales bloqueados es un poco incómodo (hay que quejarse de algo, que se note que somos españoles, ja, ja).

Museos hay muchos y muy variados, nosotros escogimos el Museo Vasa, que contiene un galeón auténtico del Siglo XVII que reflotaron en los años 60 y restauraron a conciencia (menuda inversión en dinero y en medios,es para alucinar), probablemente es el único lugar del mundo en el que se puede ver un galeón auténtico, no reconstrucciones. Dicen que se conservó durante 3 siglos gracias a que el mar Báltico casi no tiene sal, ni tampoco moluscos, y durante muchos años la bahía de Estocolmo tampoco tenía oxígeno en sus aguas por la elevada contaminación (antes la ciudad tiraba las basuras al mar), con lo cual la madera no se pudrió ni se desintegró:


Nos alojamos en el "Nordic Sea Hotel", justo al lado de la estación central de trenes, a un paso del centro, y famoso en la ciudad porque dentro del mismo está el "Ice Bar", un "refrescante bar de copas... donde por supuesto entramos -con el reglamentario poncho térmico- y nos tomamos un pelotazo en sus vasos cuadrados de hielo.



Un poco carete (unos 18 euros al cambio), pero es una experiencia bastante diferente, nos dijeron que en Estocolmo era de lo más "cool" (¿o a lo mejor querían decir "cold"?). De la vida nocturna de Estocolmo es lo único que vimos, no nos dió tiempo a más. Bueno, sí que fuimos un día al barrio Södermalm, que nos dijeron que era el barrio "de salir" en Estocolmo, con ambiente moderno, bohemio... y sí nos tomamos un par de cervezas pero por la tarde (a 6-7 euros la pinta de cerveza).

De la comida no hay mucho que decir, en este tema los suecos no pueden dar muchas lecciones, y de hecho se ponen morados de comida rápida... Pero bueno, sí que probamos la títpica comida sueca: las albóndigas, el salmón, las patatas, los arenques... Aunque también lo podeis comprar en las tiendas suecas del Ikea.

Otro detalle práctico: unas máquinas limpiadoras de zapatos que vimos en los pasillos del hotel, en la estación de tren y en el aeropuerto, realmente curiosas... y eficaces, te dejaban los zapatos impecables en 2 minutos:





En fin, la ciudad me ha encantado y me quedé con las ganas de ver más cosas y de visitar también algun pueblo de los alrededores, el norte del país y sus enormes bosques, Gotemburgo, Uppsala, la ciudad universitaria de Suecia, etc... Pero bueno, hay que dejar cosas para futuros viajes... Desde luego que es un país para repetir, y en el que se respira calidad de vida en todos los sentidos.

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lunes, 29 de agosto de 2011

Resacón en Estoril



Este año la "quedada" (nuevamente con una baja, no hay manera de juntarse los 6...) se organizó en Estoril, ciudad a las afueras de Lisboa cuyos iconos son el Casino, el circuito de velocidad y las residencias palaciegas a orillas del mar, algunas de las cuales sirvieron de residencia de varios monarcas exiliados (lo cual es paradójico, monarcas que se exilian en una República...).

La ciudad en si es tranquila -incluso algo demasiado tranquila-, con algunas villas mirando al mar impresionantes, una playa llena de gente en verano (por lo pequeña que es, entre otras cosas), un paseo marítimo hasta Cascais de unos 3 kilómetros (nos lo pateamos enterito, oiga), y su famoso Casino que a pesar de su solera está en un edificio moderno y lleno de luces de colores:

Uno de los días nos fuimos a hacer el turista a Lisboa capital, y visitamos los sitios típicos: la Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos (donde están las tumbas de Vasco de Gama y de Luis de Camoens), el Castillo de San Jorge, las plazas del centro (la de Rossio, la del Comercio, la de Figueira...), etc.

Vamos, que cumplimos con el pateo preceptivo de todo visitante de la capital lusa, aunque hay que decir que la ciudad tiene su encanto y que merece la pena darse la pateada y subir las cuestas (aunque a veces te puedes ayudar de los simpáticos tranvías) porque, por ejemplo, las vistas desde el castillo o desde el elevador son impresionantes. Se quedaron en el tintero otras visitas cercanas (Sintra, Óvidos, el Museo Gulbenkian, el jardín botánico "la Estufa"...), pero tampoco es cuestión de verlo todo en un sólo viaje, así hay una excusa para volver... Y además la próxima vez nos sacaremos el billete combinado de 10 Euros para todos los transportes, porque como vayas sacando billetes sueltos es un sableo total (de ve que las medidas anticrisis del Gobierno Portugués han empezado por subir los billetes de bus y tranvía).

Os dejo unas fotos de nuestra excursión a Lisboa:

El Monumento a los Descubridores:



El Puente 25 de abril:



La Plaza del Comercio:



La Plaza Rossio:



Y los tranvías amarillos callejeando por la parte antigua:







Pero no sólo de cultura vive el hombre, y nosotros no fuimos sólo a conocer los atractivos históricos y paisajísticos de Estoril, sino también a conocer su ambiente nocturno, y la verdad es que fue en cierto modo sorprendente: Garitos había pocos, y enseguida nos comentaron que la gente se tomaba una copa en una terraza cercana o en el Casino y después iba de fiesta a Lisboa; el más animado era una discoteca al aire libre en la playa que resultó ser de un pijerío total, con los chicos y chicas más monos del lugar luciendo marquitas, etc., lo cual al cabo de un rato nos cansó y nos fuimos; luego encontramos justo debajo del Hotel un garito de ambiente brasileño donde o bailabas o te limitabas a mirar cómo otros bailaban; y para terminar la noche encontramos un garito de mala muerte, "Bar Da Tina", justo enfrente del Hotel, bastante surrealista, la verdad.

Ante la perspectiva nocturna "diferente" y limitada tuvimos que hacer el mismo circuito las 3 noches (bueno, una sí que fuimos además al Casino), con lo que nos lo acabamos conociendo al dedillo...

Y también ha habido gastronomía (excelentes los pescados y los arroces)...



...y siestas, y mucha tumbona en la piscina del Hotel y en la playa... Sino ¿qué clase de escapada de vacaciones sería?



Y claro, también hubo tertulia política, filosófica y de la otra, y he de decir que flotaba cierto pesimismo "político-existencial" entre nosotros, pero eso es otra historia... Aunque como apunte diré que la coversación con el barman del Hotel sobre el impuesto especial anticrisis (el Gobierno va a cobrarse la mitad de la paga extra de Navidad) y sobre las desgravaciones fiscales de los millonarios portugueses fue toda una lección de "Real-Politik"...

En definitiva, Estoril no ha estado mal pero ha resultado ser algo demasiado tranquilo; en cambio Lisboa es un destino muy recomendable, aunque se nos quedaron varias cosas por hacer y conocer (especialmente por la noche), por lo que es probable que volvamos, Portugal siempre es una opción.

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miércoles, 24 de agosto de 2011

Crónicas Bálticas (2): Por la costa báltica-livonia-exsoviética

Segunda entrega de mis crónicas bálticas.

Esta vez fui a Letonia 5 días y no sólo estuve en Riga, sino que alquilamos un coche un fin de semana y recorrimos la parte oeste del país, es decir, la costa báltica y parte del Golfo de Riga, y he de decir que fue un viaje curioso y que vimos sitios bastante peculiares.

Pero antes del citado viajes cumplí con mi anunciada visita al Museo de la Aviación de un "Club de Jóvenes Pilotos" que está junto al aeropuerto, una buena colección de aviones y helicópteros militares de la época soviética y de la Guerra Fría.


Ya el encargado del Museo es un tipo "especial", un ex-piloto militar ruso que vive en una caravana en el propio Museo (que es una simple explanada de hierba al lado de las pistas del aeropuerto), parco en palabras y que casi no habla inglés, pero aún así si le preguntas te intenta explicar cual es este avión o aquel helicóptero... En el helicóptero más grande puedes subirte a la cabina, y dentro tiene una colección de uniformes soviéticos y varias fotos, entre ellas la de Yuri Gagarin (el encargado me medio-explicó que era como un Dios entre los pilotos soviéticos).

Aunque algunos aviones estaban en mal estado, otros los conservaba bastante bien. Concretamente del modelo Mig-21 hay 8 ó 9, casi un escuadrón, y había otros ejemplares de Mikoyan (Mig-25, Mig-23), Sukhoi, y helicópteros Mil-Mi-8, Mil-Mi-24, etc.; en total puedes ver más de 40 aparatos (bastantes más que los que tiene la actual Fuerza Aérea de Letonia), que según le entendí estaban "cedidos" gratuitamente por el Gobierno ruso para el Museo, pero que conservaban la propiedad.

También visité el Museo de la Ocupación, en la Plaza del Ayuntamiento, en un edificio bastante feo de cemento junto a las Casas de las Cabezas Negras (una aberración arquitectónica en pleno casco histórico), y es tan oscuro por fuera como por dentro: el museo cuenta, en clave nacionalista letona, las ocupaciones sufridas por el país durante el siglo XX por los soviéticos y los nazis, con cifras de muertos, mapas, fotos y audiovisuales sobre el modo de vida en la época soviética, sobre las deportaciones, etc., y una simulación de un barracón de un "gulag siberiano".

El museo en sí no está mal, pero se nota un claro sesgo y desequilibrio entre el tratamiento de las ocupaciones, cargando las tintas contra la presencia rusa-soviética (la presentan como una invasión rusa sin más, ocultando el hecho de que rusos en Letonia ha habido desde hace siglos, y de que muchos letones participaron en la Revolución Rusa) y pasando de puntillas por la ocupación nazi, a pesar de que murió mucha más gente en los 3 años en los que ocuparon el país; se nota que quieren ocultar la culpa del colaboracionismo de los nacionalistas letones con los nazis tanto en la lucha contra los soviéticos en la 2ª Guerra Mundial como en la represión de los judíos letones... Pero bueno, como digo si consigues abstraerte del sesgo nazi-onalista no está mal, se ven cosas curiosas.

Del viaje a la costa hay que destacar en general que es una inmensa playa de kilómetros y kilómetros de arena fina y de bosques junto al mar. Las dos ciudades que visitamos, Liepaja y Ventspils son las únicas de toda la costa y los únicos puertos libres de hielos durante el invierno.

Liepaja es una ciudad agradable, industrial pero también estudiantil, con el centro peatonal y unos buenos jardines costeros junto a la playa. Como curiosidad, fue la primera ciudad de los países bálticos en tener tranvía eléctrico.



Pero lo que más nos sorprendió fue el barrio militar, Karosta, una enorme ciudad militar a las afueras de Liepaja, que era una antigua base soviética de submarinos ahora abandonada, y que impresiona por su tamaño: era una ciudad cerrada y autosuficiente, enorme, que llegó a tener 40.000 habitantes, incluso con un catedral ortodoxa (la base militar fue fundada por los Rusos a finales del Siglo XIX), y que ahora está medio abandonada, con menos de 10.000 habitantes, con los muelles sin actividad, casas y cuarteles abandonados... Es un poco deprimernte, la verdad, aunque al mismo tiempo es curiosa en su decadencia...











Ventspils es una ciudad portuaria, el principal puerto de mercancías de Letonia y estación terminal de un ferrocarril y un oleoducto desde Rusia. Nos esperábamos una ciudad industrial y sucia, y resulta que estaba muy cuidada y con excelentes parques y playas, por lo que nos sorprendió para bien.


*Por cierto, los hoteles en Liepaja y Ventspils eran los dos de estilo "soviético", bastante espartanos y pasados de moda, lo cual estaba acorde con lo que íbamos viendo durante todo el viaje.

Cerca de Ventspils, escondido en una zona despoblada y entre bosques inmensos, hay otro resto de la época soviética y de la Guerra Fría, el observatorio de radioastronomía VIRAC, antigua estación de espionaje de comunicaciones y hoy una instalación civil, con una enorme antena de 32 metros de diámetro, y visitable, impresiona andar por las tripas de la antena y subirse a la torreta.




Toda la costa entre Ventspils y Cabo Kolka está casi despoblada, la costa y los bosques de Kurzeme (de hecho a la región costera que recorrimos se le llama también Kurzeme), una inmesa playa y unos enormes bosques con algunas aldeas costeras aisladas. Parte de la zona está dentro del Parque Nacional de Slitere, y en esta región es donde habitaron los Livonios (se le llama también la Costa Livonia), antiguos pobladores de esta parte del Báltico emparentados con fineses y estonios y que ocuparon la costa de Letonia desde mucho antes de la llegada de los alemanes hanseáticos en la Edad Media. En la aldea costera de Mazirbe (cerca del radiotelescopio VIRAC) hay un Centro de la Cultura Livonia (un de pequeño museo etnográfico), y también una playa impresionante.

Por las playas hay de vez en cuando restos de cuarteles y de torres de vigilancia (en la playa de Mazirbe se puede ver una en buen estado, y otra en Cabo Kolka), y es que la costa báltica fue zona militar vigilada por el Ejército Rojo, y de acceso restringido o incluso prohibido a civiles durante toda la Guerra Fría... Quizá por eso las playas están tan bien conservadas y sin bloques de apartamentos ni nada parecido, sólo se ven las citadas aldeas y algunos faros. Por cierto, que el faro de Mikela, de 62 metros de altura, es el más alto de los Países Bálticos, y se permite subir para ver el paisaje y la costa.

Por cierto, que en Mazirbe nos bañamos en el Báltico y el agua estaba fría, pero bañable, más o menos como otras playas en el Cantábrico o en Galicia, por ejemplo, y encima el agua de mar casi no estaba salada... En invierno debe ser otra cosa, con nieve sobre la arena y el mar helado, je, je, ya os contaré...



Luego llegamos al Cabo Kolka, donde se juntan el Mar Báltico y el Golfo de Riga, un lugar muy popular para bañarse y pasar el día pero en el que siempre hay mucho oleaje por las corrientes. Hay un curioso faro construido en una isla artificial a 5 kilómetros de la costa, y al que en invierno dicen que se puede llegar caminando cuando se congela el mar...

Y desde Kolka regresamos a Riga bordeando el Golfo homónimo.

El resto del viaje lo dediqué a callejear y a visitar algún otreo parque de los muchos de la ciudad, esta vez tocó uno a las afueras, el Mezaparks, una especie de ciudad-jardín dentro de un bosque urbano donde puedes encontrar un zoo, zonas para barbacoas, un lago con una pequeña playa y barcas de alquiler, bicis también de alquiler, organizan conciertos, etc... Si bien su historia incluye un periodo en el que fue campo de concentración nazi... Todo un contraste, como muchas de las cosas de la historia de Letonia.

En fin, este segundo viaje me ha dejado una sensación de haber viajado por los restos decadentes de un imperio desaparecido, la Unión Soviética: bases navales abandonadas, enormes antenas de espionaje sin uso, ciudades decadentes y semi-ruinosas, museos de aviones soviéticos achatarrados... Sin embargo, pese a los esfuerzos del gobierno letón de borrar la huella soviética-rusa, ésta sigue muy presente... Una más de las contradicciones de la Letonia moderna.

*Las próximas entregas de mis crónicas bálticas incluirán una visita de fin de semana a Estocolmo, en septiembre, y un nuevo viaje a Riga, Tallin y Helsinki en octubre. También tengo que planificar un viaje de invierno para conocer Riga nevada (y con el río y las playas heladas), y visitar la zona oeste del país y el Parque Nacional de Gauja y Ligatne (el único de país junto con el de Slitere de la costa ya mencionado).
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martes, 19 de julio de 2011

Crónicas Bálticas (1): "Rigueando"

Tras un paréntesis de varios meses, retomo el Blog, a ver hasta dónde llego en esta nueva ciber-singladura...


De momento, hace unas semanas visité Riga, la capital de Letonia a orillas del Báltico. Una visita muy recomendable si se quiere visitar una ciudad diferente, "del Este", ambigua, contradictoria, una curiosa mezcla entre su pasado medieval-hanseático, modernista y soviético, mayoritario aunque decadente; y su actual "modernidad" occidental, nacionalista letona y turística, en claro auge...

Lo primero que sorprende es, ya en el avión, las costas bálticas rectilíneas y los enormes bosques, y ya en el aterrizaje, el Museo de la Aviación que está junto al aeropuerto, con una buena colección de aviones y helicópteros militares de la época soviética y de la Guerra Fría, que aún no he visitado pero que visitaré en mi próximo viaje (aficionado a la aviación que es uno).

Es curiosa la historia de la ciudad, fundada en 1201 por comerciantes alemanes, pasó en el Siglo XVI a estar dominada por los suecos, y desde el Siglo XVII por los rusos, hasta que en el Siglo XX se convirtió en la capital de Letonia -tanto de la independiente como de la soviética y luego nuevamente de la independiente-; sin embargo, el país del que es capital, Letonia, tiene unos orígenes históricos diferentes, que se remontan a los Livonios, un pueblo medieval de la zona... Eso sí, a oidos de un negado para los idiomas como es un servidor, lo que hablan habitualmente por estos lares, tanto el letón como el ruso, resultan completamente ininteligibles, pues son tan diferentes a las lenguas latinas y sajonas que no se entiende nada de nada ni de oidas ni leyendo (el cirílico del ruso es como una vuelta de tuerca más), al final hasta el alemán te acaba pareciendo "asequible"..., menos mal que con el inglés "lingua franca" te vas apañando, porque tienes la sensación de estar reviviendo "Lost in translation".

Y claro, con ese pasado la ciudad ha resultado ser, como decía, contradictoria: el centro medieval está bastante bien restaurado y callejear por sus calles peatonales es muy agradable, pudiendo ver una serie de casa y palacios de la época en la que la ciudad estaba dominada por la "Liga Hanseática"o "Hansa", curiosa alianza comercial de las ciudades del norte de Europa que monopolizó el comercio de la zona en manos de los comerciantes alemanes desde la Edad Media hasta el siglo XVII... (seguramente hoy hubiesen sido carne de expediente sancionador de la Comisión Europea por "prácticas anticompetitivas", ja, ja...).

Aparte de ver la conocida "Casa de las Cabezas Negras" y las "Casas de los Gremios", no os perdais la "Casa de los Gatos", con las puntas del tejado acabadas en unos curiosos felinos...(por cierto, ¡¡¡ Qué de gatos se ven por las calles de Riga !!! Deben ser de una raza "polar", porque sino en invierno se deben pelar de frío). Pero el encanto del centro se desdibuja un poco pues esta es la zona que está llena de turistas, de restaurantes, de terrazas (con música en vivo, esto sí es un puntazo), de bares de copas, de tiendas de marca, de policías omnipresentes a la caza del borracho, de precios "occidentales" (en un país con salarios aún "del Este"), etc.

Luego tiene su barrio "Art Nouveau" (o Modernista), en la zona "pija" de Riga, con una serie de edificios de ese estilo repartidos en unas pocas calles, algunos de ellos muy curiosos:


Por cierto, una nota curiosa: Varios de los edificios "Art Nouveau" de Riga fueron construidos por el padre de Serguéi Eisenstein, el famoso director de cine ruso-soviético que, cosas de la vida, era ruso pero de Riga.

Y es que Riga resulta ser una ciudad bastante mestiza ruso-letona a pesar de la actual ola de nacionalismo letón. Por cierto, que resulta alucinante el problema de los ciudadanos ruso-parlantes sin la nacionalidad letona... De hecho los rusos son mayoría en Riga y en las otras ciudades principales (las ciudades costeras de Liepaja y Ventpils, y sobre todo en Daugavapils donde son más del 80%), pero el Gobierno les entorpece el acceso a la nacionalidad y el derecho al voto... En esta web y en este blog se comenta la problemática que tienen.

Pero volviendo a temas más cinefilos, quién iba a decir que "El acorazado Potemkim" pudo gestarse a orillas del río Daugava y no en los muelles de San Petersburgo...

También tiene unos estupendos parques muy bien cuidados, tanto en el centro de la ciudad como en los barrios, y toda la ciudad está además rodeada de inmensos bosques... Y es que el verde es un color que se te queda grabado... En medio de uno de los parques está la Catedral Ortodoxa, un edificio imponente. Y luego Riga tiene su parte "soviética", que se puede apreciar en cuanto sales de ese centro turístico y "moderno": los viejos tranvías, el Mercado Central de Riga que ocupa unos antiguos hangares para dirigibles construidos por los alemanes en la Primera Guerra Mundial (una visita imprescindible, no defraudan ni los edificios ni el ambiente; e incluye una pequeña tienda de productos españoles), los barrios rusos de las afueras, con una mezcla de casa de madera medio desvencijadas, bloques grises de estilo soviético e iglesias ortodoxas, y otro edificio curioso, el Palacio de la Cultura y de las Ciencias, también llamado "la tarta de cumpleaños de Stalin", que parece trasplantado del mismo centro de Moscú, y desde cuya última planta (tiene 21ª plantas) hay unas vistas excelentes de la ciudad, otra visita muy recomendable.


También nos acercamos a la ciudad-balneario de Jurmala, a pocos kilómetros del centro, con una excelente playa de 33 kilómetros y una colección de casas de madera de diferentes estilos, sobre todo Art Nouveau, muy bonitas algunas y muy curiosas la mayoría... Por cierto, que en junio el agua no estaba tan fría como podía suponerse, y vimos a gente bañándose y todo... en la próxima visita no me olvidaré del bañador (sin embargo en invierno el río de la ciudad y la costa del Báltico se congela... También quiero verlo).

En fin, que se me quedaron muchas cosas en el tintero, así que la próxima vez que vaya ya tengo una pequeña lista de tareas para seguir "Rigueando": darme un paseo en bici (la ciudad es completamente plana, y tiene grandes avenidas con no demasiado tráfico), entrar a algún museo curioso (hay uno de la Ocupación, otro Naval, el ya citado de Aviación...), visitar otras ciudades de Letonia (entre ellas Karosta, una antigua base soviética de submarinos ahora abandonada), además de Tallín, San Petersburgo... y lo que se tercie; como os digo, la ciudad me ha enganchado, así que aprovechando las visitas a M intentaré conocerla más a fondo.

Seguiremos informando.
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lunes, 14 de febrero de 2011

Tode es Política



Hay una serie de políticos profesionales, todoterreno, camaleónicos, ambiciosos, maquiavélicos y sobre todo muy astutos e inteligentes, que han conseguido hacer del Poder un fin en si mismo, y han conseguido encaramarse a él y permanecer sin solución de continuidad durante décadas.

Es una raza de políticos a los que la ideología y la fidelidad les importan poco, y la opinión pública y las encuestas les importan bastante más... Donde los escrúpulos los han dejado por el camino y la coherencia deja paso a la coyuntura de cada momento, al "donde dije Digo...", al oportunismo, al populismo, a la demagogia... Donde una foto o una frase ingeniosa valen su peso en votos, sin importar lo que haya detrás...

Y dirán Ustedes, ¿y qué diferencia a este tipo de políticos "fuera de serie" de los demás, si todos parecen iguales? Pues que precisamente que los Grandes, siendo en el fondo de la misma casta, no lo parecen, y siguen camelando al electorado y ganado elecciones en las urnas o siguiendo en el Poder cuando las pierden gracias a sus habilidades entre bambalinas, han hecho de su profesión un arte, el de permanecer en el poder al precio que sea, el "Arte de la Política"... Son los que con sus acciones han desprestigiado la política, pero sin desprestigiar su imagen pública a ojos de los electores, cualidad harto dificil...

Cuando repasen sus nombres lo comprenderán: Mitterrand, Nixon, Kissinger... y sobre todo el Maestro de la "Alta Política", Giulio Andreotti, un moderno Maquiavelo al que, a pesar de todos los epítetos que se le ocurran al lector sobre su praxis política y su dudosa catadura moral, no hay que negarle un cierto ingenio literario y filosófico, pues ha dejado frases memorables para la Historia:

"En la vida, todo es Política"

"El Poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene."

"El Poder es sólamente facilidad de expresión."

"Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan."

"Hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y... compañeros de partido."

"Cuando voy a misa otros hablan con Dios, pero yo hablo con los párrocos, porque Dios no vota, pero los párrocos sí lo hacen."

"Es pecado pensar mal de los otros, pero con frecuencia se acierta."

"A veces hay que hacer el Mal para conseguir el Bien"

"No creo en el Destino, creo en la Voluntad de Dios... Y procuro saber cual es."

Genio y figura... Y sigue siendo Senador (vitalicio) en Italia...

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Wikileaks, un soplo de aire fresco


Llevo más de una semana pegado cada mañana a la sección sobre Wiileaks de la web de El País, a cuenta de los documentos que van filtrando poco a poco, y todo ello gracias a Wikileaks.

Y la verdad es que se leen cosas interesantes, algunas sorprendentes (pocas), y bastantes previsibles o evidentes (todo el mundo sabe la prepotencia que se gastan los yankies al referirse a los demás países), pero en cualquier caso es divertido comprobar como los embajadores americanos, cual Cónsules del Imperio en Provincias, hablan sin desparpajo de nuestros "hombres de Estado", je, je.

Enseguida la reacción ha sido doble: por un lado, decir que todo esto pone en peligro vidas humanas y afecta a la seguridad nacional y mundial, y por otra, querer "matar al mensajero" desenchufando literalmente la web de Wikileaks e ir a la caza y captura del creador de la web "cotilla", Julian Assange, para eliminarlos mediáticamente, o físicamente...

Pero en ambos casos se les ve el plumero: ¿por qué va a afectar a la seguridad nacional y a poner en peligro vidas humanas que se sepa que no les cae bien Berlusconni, que presionan a fiscales españoles o que piden informes médicos sobre la salud mental de la Presidenta de Argentina?

Y como detengan a Assange con cualquier excusa... Le van a dar aún más publicidad, y no creo que paren la marea de filtraciones pues el tinglado de Wikileaks no lo puede montar una sola persona (de hecho ya anuncian nuevas filtraciones, y un archivo especial encriptado llamado "insurance.aes256" del que se publicará la clave si Assange es detenido o eliminado).

Y luego está el verdadero meollo de la cuestión: se ha demostrado que la seguridad de las comunicaciones internas de la primera potencia mundial no es nada fiable (hacen una red supersecreta de comnicaciones internas, SIPRNET, y resulta que tenían acceso más de 2 millones de personas...), con lo que les va a obligar a nuevas inversiones, o a comunicarse menos or escrito, y van a perder esa imagen de fiabilidad e infalibilidad que tenían.

Pero como ya declaró Robert Gates (Secretario de Defensa de EEUU), no creo que todo esto altere significativamente las relaciones diplomáticas entre EEUU y el resto de países, pues desgraciadamente las relaciones diplomáticas con ese país no se rigen por el respeto mutuo, la cooperación leal ni la igualdad, sino por el temor y la necesidad, así que, una vez se pase el eco de las primeras revelaciones... ¡¡¡¡¡ Pelillos a la mar !!!!!!!!!!!!

A mi todo esto me parece fenomenal, y frente a las críticas "de Estado" creo que es muy saludable para la ciudadanía que los Estados sean transparentes, o en su defecto que queden al descubierto sus miserias e hipocresías, y como ejemplo lo publicado referente al caso Couso: Un gobierno socialista y unos jueces y fiscales "independientes" que en público proclamaban su firme intención de esclarecer el asesinato de José Couso, y se ha sabido que en la realidad aceptaron presiones y actuaban en connivencia con EEUU y se intentó archivar el asunto sin más. Y por no hablar de los análisis y dudas norteamericanas sobre el PP y sus líderes, de lo más jugoso... O de las presiones para que se aprobara una Ley "anti-descargas en Internet"...

Y hay quien dice que Wikileaks no es "honrado" y que tiene intereses ocultos, que hay alguien poderoso detrás, que lo financia George Soros... Pero bueno, si es una web en Internet, no creo que tenga tantos gastos para necesitar esa connivencia con los poderes financieros (Assange declara a la prensa que necesitan anualmente menos de un millón de dólares -700.000 euros- para funcionar y que se financian de donaciones anónimas y de su propio bolsillo)... Es la magia de Internet, que puedes hacer llegar información a todo el mundo en tiempo real sin apenas costes... No sé, mientras no me lo demuestren, en lo que a mi respecta tienen el beneficio de la duda.

En definitiva, Wikileaks es una garantía de que los Estados sientan al menos el riesgo de que sus trapos sucios puedan salir a la luz... Pero que no se preocpen los "patriotas" con "sentido de Estado": Un Estado fuerte tiene que poder resistir esta prueba de transparencia, pues si no aguanta, ¡¡¡¡¡ menuda castaña de Estado de Derecho que tendremos !!!!!!

Y la solución para los políticos y funcionarios indiscretos y escandalizados por Wikileals es sencilla: ¡¡¡ No pongais por escrito esa clase de comentarios, y así no habrá filtraciones documentales !!!!!!!!!!

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lunes, 15 de noviembre de 2010

La curiosa leyenda de Villa Winter

Acabo de volver de unas merecidas vacaciones (las vacaciones siempre son merecidas) en Fuerteventura, y aparte de disfrutar de sus impresionantes playas y dunas de arena fina y de sus aguas transparentes (las mejores playas que conozco, aunque aún me quedan muchas por conocer), quería contaros una historia curiosa, que ya conocía por Internet y después también por una novela, sobre una casa sita en el probablemente único paraje de la isla mal comunicado y casi sin explotar turísticamente, la playa y poblado de Cofete, en la península de Jandía, al sur de la isla:



Se llega por una pista estrecha, empinada y sin asfaltar, lo cual aleja al turismo de masas, y su playa, enorme y muy bonita, está sin embargo en la costa oeste, "a barlovento" que dicen los entendidos en temas marineros, por lo que casi siempre tiene bastante viento y sobre todo un oleaje muy fuerte que hace peligroso el baño, lo cual aleja aún más a los posibles bañistas... Todo lo cual ha hecho posible que no haya hoteles ni nada parecido, y ante la falta de intereses económicos claros, que haya sido declarado parque natural. Hasta aquí todo normal o casi normal.

Pero en medio de esta inmensa playa, un poco encaramada en la montaña y dominando toda la zona con unas excelentes vistas al mar, hay un palacete de estilo alemán y algo descuidado llamado "Villa Winter":




¿Y qué pinta una mansión alemana en un paraje remoto y desértico de Fuerteventura? Pues el caso es que la historia de este edificio y de su dueño es un tanto curiosa:

- Resulta que este ingeniero alemán, Gustav Winter, que andaba por Canarias desde los años 20, arrendó en 1937 toda la península de Jandía (entonces sin turismo, y casi sin habitantes, se utilizaba sobre todo como dehesa para el pastoreo), cerró sus accesos y en los años siguientes construyó la pista de acceso al paraje, una pequeña pista de aterrizaje y la mencionada Villa Winter.

- El secretismo de sus actividades en la zona, a las que se prohibía el paso a los habitantes de la isla salvo para hacer trabajos puntuales, con el consentimiento de las autoridades de la época (el régimen de Franco), y en plena Segunda Guerra Mundial, alimentó las especulaciones y la leyendas sobre las supuestas actividades pro-nazis de Gustav Winter, en especial sobre la existencia de una base de aprovisionamiento, reparación y descanso de los submarinos alemanes de la que la Villa sería la parte visible o la tapadera.


- La verdad es que los datos son contradictorios:

1.- Por una parte la base submarina no podía estar en grutas subterráneas bajo la casa por la escasa profundidad de esas aguas y la enorme obra civil que hubiese necesitado, y buceadores que han explorado la zona no han encontrado cavernas ni túneles de esas dimensiones; aunque pudiera ser que los submarinos simplemente fondeasen en los fondos marinos arenosos cercanos y que estuviesen sumergidos de día mientras sus tripulaciones descansaban y hacían reparaciones;

2.- Por otra parte, se desconocen las razones reales de que Winter alquilase y cerrase toda la península, pues las actividades económicas posibles para rentabilizar la inversión son escasas salvo el pastoreo extensivo de cabras o una cantera de piedra (el paraje es desértico e improductivo, y la pesca tampoco parece el motivo pues en Cofete siempre hay fuerte oleaje y no se puede salir desde la playa a pescar ni hay puerto);

3.- También se dice que la mansión es muy grande, con numerosas dependencias y sótanos, algunos tapiados, y que dentro habría restos de maquinaria pesada y algunos equipos eléctricos y sistemas de señalización que podrían ser para utilizarlos desde su torre...

4.- Otras fuentes dicen que la casa no fue construida hasta 1946, después de la guerra, con lo que la leyenda se iría al garete... Aunque algún vecino de Cofete dice que participó en las obras en el año 1940, y que también se empezaron a construir algunos túneles...

La leyenda se ha ido alimentando con el tiempo, sobre todo tras la publicación en 1999 del libro “Fuerteventura” de Alberto Vázquez Figueroa. El autor, en su novela ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, sitúa en la isla majorera unas instalaciones secretas alemanas que constituirían una zona de descanso y relax (en todos los sentidos) para las tripulaciones de los submarinos, y construye una trama de espionaje típica de las novelas bélicas.

Con los años Gustav Winter se fue a vivir a Tenerife, donde murió en 1971; su familia siempre ha desmentido la leyenda y en general la relación con el regimen nazi. Actualmente Villa Winter es propiedad de la sociedad LOPESAN, está algo rehabilitada y habitada, y se puede visitar parcialmente, siendo uno de los atractivos de la visita a Cofete.

Yo fui a visitar la Villa Winter, y hay que decir que la casa, algo descuidada, es muy bonita y peculiar, y que está situada en un paraje excepcional y con excelentes vistas; pero no sé si lo que más me gustó fue el contraste de ver una casa típica centroeuropea en medio de la costa desértica de Fuerteventura, o el poder imaginarme oteando el horizonte desde su torre en busca de algún submarino...

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